La trombofilia es una condición en la que la sangre tiene mayor tendencia a coagularse de lo normal. Esto puede aumentar el riesgo de trombosis venosa profunda, tromboembolismo pulmonar y, en mujeres embarazadas, complicaciones obstétricas como pérdidas gestacionales recurrentes o preeclampsia.
¿Qué es la trombofilia?
La trombofilia puede ser hereditaria o adquirida. Las formas hereditarias más frecuentes incluyen la mutación del Factor V Leiden, la mutación de la protrombina G20210A y los déficits de proteína C, proteína S y antitrombina. Las formas adquiridas incluyen el síndrome antifosfolípido.
¿Cuándo sospechar una trombofilia?
- Episodio de trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar, especialmente en menores de 50 años
- Trombosis en sitios inusuales (venas mesentéricas, cerebrales, hepáticas)
- Dos o más pérdidas gestacionales antes de la semana 10
- Una pérdida gestacional después de la semana 10 sin causa anatómica
- Antecedentes familiares de trombosis o trombofilia
- Trombosis recurrente sin factor desencadenante claro
¿Por qué estudiarlo antes del embarazo?
El embarazo es un estado protrombótico natural: el organismo aumenta los factores de coagulación para prepararse para el parto. En mujeres con trombofilia, este cambio puede incrementar significativamente el riesgo de complicaciones. Conocer el diagnóstico antes de quedar embarazada permite planificar un seguimiento adecuado y, si corresponde, iniciar tratamiento preventivo con heparina de bajo peso molecular.
¿Cómo se diagnostica?
El estudio de trombofilia incluye análisis de sangre específicos que evalúan los factores de coagulación, las mutaciones genéticas más frecuentes y la presencia de anticuerpos antifosfolípidos. Es importante realizarlo en un momento adecuado: no durante un episodio agudo de trombosis ni mientras se recibe tratamiento anticoagulante, ya que esto puede alterar los resultados.
¿Tiene tratamiento?
El tratamiento depende del tipo de trombofilia y del contexto clínico de cada paciente. En muchos casos no requiere medicación continua, sino medidas preventivas específicas en situaciones de riesgo. En otros, como en el síndrome antifosfolípido con antecedentes de trombosis, puede indicarse anticoagulación a largo plazo.
Este artículo tiene carácter informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tenés antecedentes de trombosis o pérdidas gestacionales, consultá con un hematólogo.

